sábado, 24 de octubre de 2015

Provincialización y Provincializadores

 
El seis de noviembre se celebra tanto la cantonización de La Concordia como la provincialización de Santo Domingo de los Tsáchilas. Con el fin de reconstruir una parte de la historia de nuestra localidad me permito reproducir las palabras del Ing. Jorge Yumbla León  para su amigo Galo Luzuriaga Riofrío en  la Catedral del Santo Domingo el 20 de febrero del 2012, cuando con motivo de su sepelio se recordaron junto a su memoria, algunos acontecimientos y actores del proceso cívico llevado a cabo a lo largo de cuatro décadas hasta alcanzar su objetivo.
La reproducción de este texto es a su vez un homenaje a la memoria de Jorge Yumbla quién falleció dos años mas tarde, el 21 de agosto del 2014.
Puede parecer extraño que se recuerde con motivo de las fiestas de la provincia a personas fallecidas hace no mucho, y probablemente lo es, si no sabemos que esta celebración solo es posible porque ellos son parte de tantos quienes trabajaron para conseguir su creación. Por eso creo que en fechas como esta, vale la pena recordar el esfuerzo y ánimo entregado por quienes creyeron en esta causa común llamada provincia, hacerlo es también una forma de ser justos con la historia de nuestra joven provincia.
De esta manera este blog hace un tributo a la Provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas en su octavo aniversario. Como siempre esperamos que lectura sea de su agrado y esperamos en lo posible sus comentarios.
El Editor



A modo de despedida

 

Hace más de treinta años me uní a la marcha por la provincialización de Santo Domingo promovida por Galo Luzuriaga Riofrío.  En ese largo recorrido  vivimos cientos de situaciones unas solemnes y otras no tanto, unas amargas y otras sabrosas. Ojalá que un día  pueda contar mil detalles. Por ahora quiero contarles tres cosas.  



Jorge Yumbla durante una visita al bosque "La Perla".
La  primera se refiere a mi debut como Presidente del Comité de Provincialización. Luego de una larga jornada de varios años que pasaron entre reestructurar el  Comité,  la célebre marcha de Agosto de 1985, la presentación del proyecto al congreso, etc. Galo decide que es hora de abrir un paréntesis. Él pensaba que era bueno refrescar el Comité y que era bueno poner nuevos rostros al frente de la organización. Y se le ocurrió que yo era el encargado de reemplazarlo. Yo, un ingeniero civil, escaso de palabra, especialmente comparado con Galo, ¿reemplazarlo en la presidencia del Comité?  La sola probabilidad me asustaba, y lo peor era que el momento no admitía renunciamientos.  No pude eludir la tarea y asumí el encargo. Galo se había comprometido a estar apoyando permanentemente, y así lo hizo. Cada semana tenía de dos a tres hojas de tareas que se me encomendaba, y aunque en esa  época no había el Internet ni el teléfono celular, siempre sabía cual tarea se había cumplido y cual no. De eso se encargaban Fernando Velarde, María Piedad y Víctor Hugo, sus mimados.
 
La segunda cosa a la me quiero referir es a un hecho que nos quitó el sueño durante algún tiempo. Hacíamos intensas gestiones para que nuestro pedido entre a trámite en el congreso, pero siempre la misma cosa: al Congreso Nacional le asustaba la reacción de Esmeraldas frente a nuestro pedido de Provincia. Un buen día, el jefe de bloque del partido mayoritario en el Congreso Nacional nos convoca para transmitirnos su posición: “Ustedes arreglan el tema con Esmeraldas y nosotros atendemos inmediatamente su pedido; eso sí, debe venir firmado por los dos lados.” También puso otra condición: el Presidente del Comité debía pasar a filas de su partido. Es así como de militante Socialista, en menos de dos días pasé a Director del Partido Socialcristiano. Todo por la  causa de la Provincia. En esas circunstancias se dio la firma de un acta por la que nosotros aceptábamos que la provincia nazca sin La Concordia, convencidos de que el tiempo se encargaría de hacer el resto. Monseñor Emilio Sthele era aún más radical. Él decía: “aunque los políticos nos dejen solo el parque central para nuestro nacimiento, el resto es cuestión del tiempo, tarde o temprano volveremos a reconstruir la región natural”. Y así firmamos. Hay personajes que encuentran en ese acto un motivo de traición. Pero el tiempo nos ha dado la razón. Era difícil el tema, pero estábamos decididos a asumir las consecuencias. Hoy puedes descansar en paz, la provincia está hecha y La Concordia está con nosotros, como lo avizoramos.
 
Finalmente, quiero agradecer a Galo Luzuriaga por habernos convocado a esta noble causa. Nos diste la oportunidad de realizarnos personalmente al volcar todo nuestro entusiasmo y nuestras capacidades a la causa de la provincia. Sin embargo, no siento que el trabajo haya terminado. A nosotros nos queda seguir pendientes de que lo que construimos juntos vaya por buen camino. Conociéndote como te conozco, estoy seguro que allá en el cielo ya estarás reunido con César y Modesto Fernández, con Hólger Polanco, con César Ramírez, Gustavo Domínguez, Tarsicio Grijalva y con el padre Gualberto, sesionando en el Comité Supervisor de la Provincia. En vida te preocupaste de la provincia hasta tus últimos días. Estoy seguro que allá habrás iniciado tu trabajo desde el primer día. Por nuestra parte nos comprometemos a seguir activos y esperando disposiciones de la superioridad. Tenemos claro que simplemente te adelantaste para preparar las cosas para que paulatinamente nos reagrupemos en el cielo. Porque ese es el sitio destinado para los que luchan. 
 
Hasta pronto Comandante

Por: Jorge Yumbla León + 









Para terminar les dejo una canción sobre esta provincia que si bien no es de este año, es reciente y fresca como esta provincia.





 

viernes, 10 de abril de 2015

LA GEOGRAFIA ES DESTINO


Tomado del libro Dignos de una historia  ( link a la dirección del libro)


A mis entrañables amigos atemporales
 

 Cuando se concibió la idea de este libro, me sugirieron que escriba algo bajo el título: La geografía es destino. Probablemente porque soy geógrafo y con esa frase se me relaciona fácilmente, o porque mi padre pensó que con algo así de amplio me abría la senda para la difícil tarea de —en primera persona— narrar alguna historia de nuestra localidad. Probablemente querían que saque a relucir datos técnicos sobre la altura, pluviosidad, clima, producción y todo eso que se atribuye como el campo del conocimiento de los geógrafos. Sin embargo, a partir de la sugerencia yo ya tenía dispuestas en mi mente un cúmulo de cosas, las cuales viví en un año en particular, el 2006.
 
EL REGRESO
Había regresado desde Buenos Aires, la capital del tango y el fútbol, a Santo Domingo, la capital del comercio de ganado y lugar de residencia de mi familia. El semestre de mis estudios de geografía terminó, y regresé para las vacaciones largas. Allá en la Universidad de Buenos Aires (UBA) pasé 2 años, aplastado por los textos de antropología, sociología, economía, geografía política, geografía urbana y otras materias que el tiempo me permitía cursar, como la cátedra libre de marxismo, la cual se complementaba con la asistencia a la Asamblea de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras, y también con las marchas por la educación del 2005. Además de la ‘Facu’, el tango, el rap, el cine, la bicicleta, la migración, la discriminación y el fútbol, tenía a mis hermanos y a mis lindos amigos para sonreír en los bonaerenses barrios de San Telmo y Caballito. Habían sido 2 años intensos en lecturas, pero lejanos de mi pueblito y mi gente, sobre quienes pensaba a menudo, como todo migrante, siempre soñando en verlo mejor. 
Volví en bus, como había planificado, y no en un aburrido y cómodo avión. En el recorrido pasé por la tierra que perteneció al pueblo Quilmes, una de las tantas poblaciones indígenas que desapareció por el abuso del Gobierno colonial y luego del estatal. Estuve en Potosí para conocer la montaña con minas de plata que acabaron con la vida de más de 9 millones de personas, como narra Eduardo Galeano en su libro Las venas abiertas de América Latina. Mojé mi cuerpo en la heladas aguas del Lago Titicaca, me refugié del frío en la Catedral de Cuzco, pase muy rápido por Lima, sellé la entrada a mi querido Ecuador en Macará (desde donde me fui a Guayaquil), para finalmente ‘aterrizar’ en la tierra del viejo Bombolí. El viaje, que duró un poco más de 3 semanas, me permitió tener una idea de nosotros, los sudamericanos andinos, y me alimentó de energía para hacer algo en Santo Domingo.
 
MI ENCUENTRO CON LOS TSACHILAS
Saciada la sed de amor hogareño y pasadas las navidades, junto a 2 amigos ecuatorianos que también estudiaban en Buenos Aires (Jerónimo Zúñiga, estudiante de cine, y Santiago Burgos, estudiante de arte), nos trasladamos a vivir por un par de semanas al territorio tsa’chila. La experiencia fue enriquecedora; me permitió saber que hay 7 comunas, cada una con su Gobierno, escuela y, por lo general, con uno o más ríos contaminados. Conocimos entre otras cosas cómo suena su idioma, cómo son sus casas hoy, cómo y en qué trabajan, y sobre todo, notamos el esfuerzo por mantener eso llamado cultura.
Al inicio pernoctamos donde el exgobernador Nicanor Calazacón. Ahí nos sorprendimos de no ser los únicos, ya que a donde él llegan personas de la Sierra, Costa y Oriente. Arriban donde él porque es un reconocido Poné o sabio en medicina ancestral. En general, los tsa’chilas han sido desde siempre reconocidos por su sabiduría en el uso de las plantas medicinales. De la comuna Chigüilpe fuimos a la comuna Otongo, luego al Poste, a Peripa y al Búa. No logramos ir a Naranjos ni a Congoma, pero nos llevamos una amplia visión de ese grupo humano cuya lengua materna es el tsa´fiqui y se autodenomina nacionalidad Tsa’chila
 
EL PUPUSÁ
El inicio del año seguí viviendo con esa alegría que dan las vacaciones y el calor santodomingueño. Antes de mi regreso tenía la tarea de armar un libro sobre el cantón; mi padre ya había publicado uno, pero de eso ya habían pasado unos años y era hora de que sea actualizado en cifras y perspectivas. Para eso tuve que leer la Nueva Historia del Ecuador, editada por Enrique Ayala Mora, una maravilla colección de trabajos sobre nuestro país. Revisé los textos de Fernando López y de Patricio Velarde, los Planes de Desarrollo Cantonal. En definitiva revisé y resumí todo cuanto existía sobre Santo Domingo. Había que ir rápido, las vacaciones se acercaban al final y debía quedar lista la propuesta. La oficina de mi padre funciona en ‘la esquina de los Víctor’. Así la  llamábamos por Víctor Chinachi, maestro peluquero; Víctor Ramos, periodista; Víctor Hugo Arteaga, abogado; Victor Abad, ingeniero ambientalista, y Víctor Torres, arquitecto. Los 5  estaban en el sector del Pupusa, entre la calle Ibarra y el pasaje Calazacón. Para ser más exactos, nuestra oficina está en el Edificio Riera, segundo piso, desde el cual se tiene una vista panorámica de esa parte de la ciudad. Hacía poco que el estimado alcalde Kléver Pazmiño había decidido retacear un espacio público y ‘rifarlo’ a los comerciantes minoristas, con lo cual desapareció un espacio que fue un ícono de este sector de la ciudad por muchos años. Me refiero a las canchas de vóley conocidas como El Pupusa. Allí, cada tarde, cientos de personas se daban cita para que, en medio de las ‘voladas’, dichos y colocadas de los jugadores, se termine el día. Creo que esa fue la estocada final que asesinó de una vez por todas con la familiaridad de pueblo que se vivía en el centro de la ciudad.
 
RADIO FLAMA
Federico Pérez Intriago quiso tantear el terreno político, por lo que decidió adquirir una estación de radio en nuestra ciudad. Se supo que Patricia Rojas tenía en venta la recordada PTC, de manera que con la asesoría del ‘Arqui’ Torres, muy pronto se cerró el negocio.

Que mi padre estuviera al frente de una radio daba un toque interesante a aquellos días; había que estar pendiente de lo que pasaba en ella, escuchándola mucho, para que por ejemplo no salga del aire. Daba gusto oír el noticiero de la mañana con Miguel Mena Villagómez y Marianella Sánchez.
La voz ronca y cabreada que ponía a veces Mena hacía imaginarse a un boxeador de peso pesado y tener piedad del entrevistado, aunque sus entrevistas casi siempre terminaban con una sonora carcajada. Pasaba que en el pueblo, de una u otra manera, todos nos conocíamos, y la idea no era rematar a la persona sino dialogar, ¿para eso es la radio, no? “Duro con los problemas, suave con la gente”, es uno de los dichos que me agradan del ‘Arqui’ Torres y que, de alguna manera, marcaron la administración de la radio.
 
EL QUE MUCHO SE DESPIDE
Los amigos y la cálida noche de Santo Domingo eran motivo suficiente para andar y desandar sus calles. Entre el bar del ‘Pato’ Mosquera en la Pallatanga, y el Van Gogh (que había sido recientemente inaugurado en el Anillo Vial), encontré nuevos amigos. Allí nos reuníamos con Chiara, María y después Elisa, voluntarias italianas en un proyecto de apoyo y rescate a los niños de la calle. También encontré a David, un geógrafo que en ese tiempo andaba algo perdido de la geografía. Ellos, junto con los viejos amigos, generaban el ambiente perfecto para soñar en un Santo Domingo mejor.

Así, entre gente entrañable y con tantas ideas en la cabeza, los días pasaron rápido y en consecuencia llegaba la fecha del regreso a las aulas, lo que me provocaba una sensación encontrada de tristeza y alegría. No todo es como uno quiere. Cuando me había despedido de todos los amigos, sucedió lo inesperado. Luego de una reunión familiar donde hablamos sobre los pros y contras de estudiar lejos, mi hermano Paúl dijo que él prefería quedarse. Ese hecho lo utilizó mi padre para poner su condición: o todos o nadie. Yo sabía que pesaba el tema económico y entendí que una familia como la mía no podía soportar el incremento de gastos que se presentaba. Se decidió que Quito es la opción de estudio para los tres hermanos universitarios. Mis estudios en la capital debían esperar un tiempo hasta que logre empatarme, por lo que tenía espacio para nuevas ocurrencias. Si tocaba quedarse había que hacer que valga la pena, pensé. Con esta decisión, la esquina de los ‘Víctor’ recibía un nuevo socio.
 
TSACHILA PALAKENAE
Aprovechando la posibilidad de tener acceso a la radio, emprendí el proyecto de hacer un programa que incorpore una visión intercultural, donde se hable tsa’fiqui y castellano; donde se hable de lo local pero sobre todo de los tsa’chilas, sus historias, noticias, problemas y por supuesto de cosas positivas. Una vez conversada la idea con Héctor Aguavil, en ese entonces gobernador tsa’chila, se inició la tarea de capacitar a un grupo de jóvenes tsa’chilas. Hacer radio no es sólo poner música, sino también hablar de cosas importantes. Eso que parece fácil suele ser complejo de lograr porque requiere preparación. Marianella sacó a relucir su calidad humana y su creatividad, así que tomó a su cargo la capacitación del grupo. 3 meses más tarde estábamos al aire con el programa semanal Tsa’chila Palakenae. El programa duró casi un año al aire y dijo mucho en su propia voz. Considero que las jornadas de reflexión emprendidas con los jóvenes tsa’chila fueron un importante aporte a la recuperación de su seguridad tanto individual como colectiva, aparte de que se dejó la semilla del gusto por la radio en algunos jóvenes, algunos de los cuales son parte de la radio que tiene la nacionalidad, gracias a un proyecto del gobierno del ‘Mashi’ Correa.
 
UN PLANO, UN CAFÉ, UN PARO
La oficina del Arq. Torres ha sido sede permanente de interesantes discusiones sobre todo de política local. Sin duda, allí llegan más políticos a conversar que clientes en busca de un plano. Recuerdo una ocasión, varios años antes de 2006, que se reunieron distintos partidos políticos con el fin de lograr una candidatura única a la alcaldía, que lleve el compromiso de cumplir con un programa de trabajo formulado en equipo. Gran idea, pero debido a los intereses propios de los políticos, fracasó.
En ese año, el tema de la provincialización volvió a agrupar a viejos conocidos; los impulsores de este nuevo proceso de provincialización usaban la oficina como la sede donde, entre café y café, se cocinaban los pasos a seguir para darle continuidad a una idea que acababa de cumplir 40 años desde su propuesta inicial. Líder Olaya,
El momento fue propicio ya que el sentir nacional era de cansancio ante la politiquería que cobró varios presidentes en menos de 8 años y, además, se acercaban las elecciones para presidente y diputados. Es en el momento de elecciones cuando los políticos salen de donde quiera que se encuentren para asomarse por los medios de comunicación; allí se reúnen con la gente y uno puede preguntarles —cuando uno deja de aplaudir y empieza a pensar— por propuestas pendientes para el futuro. Tal era el caso de la provincialización de Santo Domingo, un tema viejo, pero siempre vigente en este territorio, un tema al que los políticos de Quito le tenían miedo porque simplemente no sufrían el centralismo estatal y por tanto no lo entendían. Para ellos, depender de Quito debía ser motivo de orgullo, como si atravesar la Cordillera para visitar uno de los despachos de la Prefectura o el Ministerio de Educación fuera la idea de un lunes soñado.
Este grupo supo leer bien lo local y lo nacional. Siempre he pensado si Federico Pérez estaba consciente de la poderosa herramienta que nos había dado. Aprovechando la radio se logró posicionar nuevamente el tema de la provincialización, se sustentaron los motivos por los cuales debíamos ser provincia, los logros a obtener, pero sobre todo fue importante la socialización a nivel cantonal desde los distintos medios de comunicación local. Las radios jugaron un rol importante, el compromiso con el tema provincialización llegó al punto de tener, en varias ocasiones, una transmisión radial compartida. Hicimos jornadas de presentación del proyecto en colegios y universidades; realizamos propaganda radial y televisiva; durante largas horas al aire se analizó el tema. Gracias a todo esto se logró fortalecer el sentimiento de identidad hacia esta tierra, un sentimiento que estaba ahí pero no era muy claro y requería ser puesto a la vista. Mostrar la aceptación del tema era necesario para presionar incluso al Gobierno Municipal, el cual temía realizar la consulta popular, primera estrategia planteada para alcanzar la provincialización.
A ratos el Gobierno Municipal también dudó, como cuándo se decidió organizar el paro cantonal para exigir al Tribunal Supremo Electoral que cumpla los plazos para dar lugar a la consulta popular. Allí jugó un rol importante Fernando Espín, a la sazón vicealcalde del cantón. La estrategia estaba funcionando y una vez iniciado el proceso no fue posible detenerlo.
Fue lindo trabajar con jóvenes que se incorporaron a la tarea, como Mauro Tapia, Luis Reyes, Edison Cordero y tantos amigos que encontraron en la provincia una causa que los motivaba sobremanera. Cuando se ganó la consulta popular, me alegré de no haber regresado a tomar yerba mate en Buenos Aires. Recuerdo de la llamada de un argentino, que desde allá me preguntaba a qué estoy dedicado: “Che, estoy haciendo una provincia”, le contesté.
 
NOS VEMOS MAÑANA
A más de las reuniones de provincialización, los talleres, los programas de radio y la preparación del libro, por esas casualidades de la vida ese año pude conocer a un grupo de personas sumamente interesantes. Una tarde, una simpática voluntaria italiana con la que intentaba dármelas de galán, me presentó a sus vecinos y me encargó entretenerlos mientras ella se desocupaba. Se trataba de los miembros de la Asociación de No Videntes Luz y Sombra. Su sede estaba en la Av. Quevedo, en las aulas que tenía el Sindicato de Choferes junto a su gasolinera. Todo en ese salón llamaba mi atención —si es que eso es posible decir—: el lugar, la oscuridad, el amontonamiento, la falta de ventanas y, sobre todo, la personalidad de esas personas que, pese a su falta de visión y a su condición de pobreza material, irradiaban amabilidad y ganas de vivir, factores que realmente conmovieron mi espíritu.
Conocer la problemática de las discapacidades es algo que todos los políticos deberían intentar en algún momento para entender la importancia de eso llamado ‘población de atención prioritaria’. Después de  conocer sus ideas, sus problemas, sus aspiraciones, sus proyectos y sus vidas, uno queda estupefacto, lo que obliga a pasar de la teoría a la acción. Terminada una jornada de trabajo con ellos, me despedí a gritos: ¡Nos vemos mañana!
“Por mi parte, no creo que pueda”, me dijo uno de ellos, refiriéndose a su ceguera. Así son ellos, sobrellevan con alegría su situación. A mí personalmente me sacan una sonrisa pero, más que eso, me obligan a pensar en serio en cómo ayudar. ¿Por dónde empezar, cuando hay tantas cosas por hacer? Jodida pregunta. Pero, como dice el Arq. Torres: “los problemas llegan cuando uno está en capacidad de resolverlos”. Tocó soñar junto a ellos en una idea que daba inicio a esta relación de voluntariado inicialmente mía, y posteriormente ‘heredada’ a otros amigos y familiares. Aquí otra vez la radio me permitió aportar en algo con este grupo. Organizamos con los amigos y el personal de la radio una serie de cuñas basadas en hechos cotidianos de sus vidas, que transmitían un mensaje de ‘visualización’ de la problemática de los no videntes. Ese fue un granito de arena. Hicimos una presentación artística con el auspicio del Gobierno de la Provincia, que resultó en todo un suceso.
Sin embargo, la obra seguía enterita. Al notar que la organización social de este grupo requería de un fuerte apoyo que se escapaba de mis posibilidades diarias, tuve que buscar refuerzos. Como caída del cielo llegó Megan, pero no es la del 30-S, sino Megan Munroe, una voluntaria del Peace Corps que en ese año vino a Santo Domingo y que, gracias a varias circunstancias terrenales y supraterrenales, logramos que se vincule al trabajo con ellos por alrededor de 2 años, en los cuales —entre otras de las actividades realizadas—, se buscó una nueva sede para la Escuela de No Videntes. En esta escuela se puede aprender movilidad, destrezas básicas, matemáticas, computación y a escribir y leer en braille. Ante tan significativo aporte es increíble pensar que la donación de un terreno —por parte del Municipio de Santo Domingo— para construir la sede de la escuela tardó desde el 2006 hasta el 2012, aunque en realidad no estoy seguro si en verdad se logró. Lo que sí estoy seguro es que aún no hay una escuela para no videntes con sede propia y que, a falta de ese terreno, se perdió la donación de recursos norteamericanos para su construcción. ¿Cuántos ciegos hay en el cantón? ¿En la provincia? ¿Bajo qué circunstancias viven?  ¿Qué tan cerca del ‘Buen Vivir’ están ellos? ¿Qué tan cerca estamos nosotros de ellos, de nuestros otros santodomingueños? Recuerden estas palabras: ‘grupos de atención prioritaria’. Conocer esta realidad fue otra experiencia que hizo que valga la pena haber vivido ese 2006 en Santo Domingo.
 
LA GEOGRAFIA ES DESTINO
Recuerdo una tarde soleada en la oficina del Pupusa; estábamos, entre otros, con Galo Luzuriaga, hablando de Santo Domingo y los años recientes de la colonización. Narraba con su fortaleza característica de alguna vez en que debieron mostrarse fuertes incluso ante los militares, con el fin de proteger la vida y las nuevas tierras ganadas a la selva. En esa época que la ley podía sentirse lejana y se despertaba la idea de un nuevo destino para esta geografía. Creo haberle escuchado decir “porque la geografía es destino, esta rica geografía tiene como destino el ser provincia”. Imagino que don Galo, entre sus lecturas y conversaciones alguna vez conoció esa frase de Napoleón I. Esa frase que encerró una visión del mundo de una época en la que se pensaba que no se podía cambiar una realidad debido a su topografía, es usada por don Galo para decir lo contrario. Esta rica geografía tiene por destino encaminarse, en este caso políticamente, hacia una jerarquía superior que le permita a su vez asistir a una transformación de la sociedad. Santo Domingo es distinto hoy al aquí recordado año 2006; igual de distinto e intenso al de los años del Consorcio de Cooperativas de don Galo. Recordar el año 2006 sólo nos sirve si pensamos en el futuro: ¿Qué pasará con los tsa’chilas? ¿Seguirán con ríos contaminados? ¿Con menos gente hablando tsa’fiqui? ¿Seguirán siendo sabios en medicina ancestral?  ¿Qué pasará con el Gobierno local? ¿Logrará reducir el tiempo de respuesta a los pedidos de los ciudadanos? ¿Lograremos construir el mundo del ‘Buen Vivir’ y del hombre nuevo sobre esta geografía? Yo solo sé que el destino se hace mejor con sabiduría y sudor y que deben ser sus habitantes quienes trabajen hacia ese horizonte de mejores días. Hoy sigo lejos y no sé si por eso o por necio es que continuo soñando con días mejores para mi Santo Domingo.
  
Tomado del libro Dignos de una historia
 
Por: Víctor Torres López
2014
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miércoles, 4 de marzo de 2015

De bicicletas y tsachilas

¿Les conté de un espacio para hablar del tema bicicletas, ciclo paseos, ciclo vías y transporte en Santo Domingo?

¿no?

bueno acá les dejo el link.

www.tsachilasenbici.blogspot.com


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viernes, 23 de enero de 2015

Libro: Dignos de una historia




Durante el 2014 hemos publicado una serie de crónicas bajo el título de: Nuestra gente, historias de vida. Hoy ese material, luego de un largo proceso de trabajo en cuanto a  búsqueda de financiamiento, propuesta de diseño gráfico, corrección de estilo y forma, estamos listos y se lo presenta en formato libro bajo el nombre de Dignos de una historia 

La presentación del libro se realizará el 5 de febrero, mayor información pueden encontrarse  en el siguiente link: www.dignosdeunahistoria.com 

Es para nosotros una inmensa alegría llegar a este punto, el de presentar un libro sobre Santo Domingo de los Tsáchilas, como siempre con la idea de aportar a la construcción de la identidad local.  A punto de cumplirse los 50 años de cantonización de Santo Domingo, es este un esfuerzo válido y necesario que creemos será bien recibido. Eso sí, no es el último esfuerzo y por ello ya se preparan nuevas propuestas para este y el siguiente año.

Seguimos,

El Editor

jueves, 12 de junio de 2014

Nuestra Gente: Historias de vida VI. El “ADAC” no ha muerto...


El “ADAC” no ha muerto...


Por: Dr. Heckel Vega Velarde


Son pocos los hinchas deportivos, sobre todo los futboleros, que tienen recuerdos  de la Asociación Deportiva de Amigos Colorados, “ADAC”. Institución deportiva que marcó hechos históricos en la sociedad T´sachila, desde su nacimiento.

Se debe decir que la práctica deportiva en la década del 60 al 70 tenía otro tinte; era la expresión de una sociedad amateur, sin fines de lucro, sin intentar siquiera exhibicionismo, peor distinción de clases sociales; era la sumatoria de una ecuación no muy común en estos tiempos : juego + amistad = deporte.

Surgida desde los códigos de amistad que se unen a través de los tiempos, no se escapan de nuestras mentes los aniversarios cada mes de agosto, una semana entera de celebración, con torneos , ginkanas entre familias , concursos, entrega de reconocimientos, carro alegórico , y sesión solemne; para rematar con el baile en conmemoración a la unión deportiva y familiar. Se coronaba a la reina, que necesariamente tenía que ser hija o nieta de los socios. En definitiva una tradición que dejo huellas entre quienes la compartimos.

Aseguran que fue una tarde del mes de Agosto de 1961, cuando en medio de una reunión de amigos, y luego de haber compartido dos jabas de cerveza se formó el  ADAC, con sus colores azul y blanco; y fue en la “Papelería Chávez”,  con la presencia de Don Jorge Chávez (dueño de casa);  Don Miguelito Velarde,  Vitucho López, Vicente Pozo, Raúl Enderica, Lcdo. Montalvo. Perico Santillán, Fabián Garzón, Rodrigo Chávez, y otros amigos, los que decidieron formar la  ASOCIACION DEPORTIVA ATAHUALPA CLUB,  y comprometerse a mantener su amistad y cariño al deporte por el resto de sus años.
Se llamó ATAHUALPA CLUB  por un espacio de 1 año, y el nombre tenía relación al club Atahualpa del barrio El Dorado de la ciudad de Quito donde habían jugado fútbol algunos de los socios. Al cumplir el primer aniversario se cambió la denominación Atahualpa a la de AMIGOS COLORADOS. Siempre manteniendo el A- D- A- C.

Sin tener mucha habilidad para jugar básket, decidieron participar por primera vez en Julio de 1962 , en un torneo local , con resultados no muy halagadores que digamos.


Desde 1965 a 1975 

La vía Alóag – Santo Domingo se había convertido en el eje principal de comercio entre la costa y la sierra; pero también se tornaba peligrosa por la serie de  accidentes permanente que existían por la peligrosidad de su pendiente, especialmente en la curva de “La Unión del Toachi” , semanalmente  se accidentaban y caían varios vehículos al Río, es por lo que un grupo de jóvenes del Club ADAC , formaron un escuadrón de rescate, encabezado por Fabián Garzón , Etho Vega, Sergio Pólit , y otros; para en medio de euforia, riesgo y apasionamiento  rescatar desde la profundidad del río Toachi a los accidentados, simplemente a cambio de reconocimiento para el Club.


Reuniones familiares: 1972- 1992

Cada 31 de Diciembre durante muchos años ; La Asociación de Amigos Colorados, reunían en su seno a muchas familias santodomingueñas; me atrevo a decir que no menos de 300 personas disfrutaban la fiesta de fin de año. Grandes  y chicos compartían la algarabía  del concurso de disfraces  y de una buena compañía. Las fiestas duraban por lo general hasta las 06h00 del primero de enero en un ambiente de cordialidad y amistad.

Una socia lo recuerda así:

"... El tradicional baile de fin de año, en el cual  cada familia se caracterizaba por presentar por lo menos un destacadísimo disfrazado, era una competencia sin precedentes, porque quienes tenían ese don especial y gusto por disfrazarse, hacían todo lo inimaginable por llevarse el premio mayor, hubieron por varios años competencia estrechísima y se ganaron a la par los trofeos de campeón, destacando siempre: Marthita de Enderica, Etho Dillon, y  Chavelita Chávez, etc, etc. Eran bailes sensacionales porque todo el mes se tenía la expectativa de quien será el mejor disfrazado…"

“Recuerdos imborrables del testamento de año viejo, escrito por el Lcdo: Roberto Nieto, y Raúl Enderica, con el asesoramiento de Jorge Espinoza. “Es que el ADAC no era solo fútbol, durante muchos  años practicaron el “deporte” de la JIMBA, con cuaderno y lápiz en mano; apuntaban la sumatoria de puntaje del lanzamiento de los dados y compartían en el hueco de las 5 esquinas junto a “Papi” Ledesma; “Primo” Valarezo, “Papa Becho” y más."


Labor social

Sin tener el glamur del Club de Leones o la estética de Los Rotarios; se formó un  Comité de Damas del Club ADAC, que durante ya varios años hacen acción social en beneficio de los más necesitados. Sin propaganda, sin poses, con mucha solidaridad, a veces no de la magnitud que se quisiera, pero con una entrega y cariño incuantificable, ayudaron a quienes más lo necesitaban.  Siempre resulta incomprensible e imposible enumerar a todas, pero debo destacar  a “Mama Yoya”  Luisita, Cecy,  Pía, Rocío, Isabel,  María Eugenia, Lourdes,  Deysi,  Fany,  Martha, Lupita, Miryan, como las principales gestores de esta labor encomiable. Para muchos la institución como masificadora  deportiva ya desapareció, pero el grupo de amigas del ADAC se mantienen unidas hasta estos días en las buenas y en  las malas.


Los torneos cantonales de fútbol

Máxima: Así se denominaba a la primera categoría del fútbol amateur en nuestro cantón; en la década de los 80 participaban varios Clubes:  Santo Domingo; Electrificación; Juventus, Nacional, 16 de Diciembre , Talleres Mestanza, Luz de América, 20 de Noviembre , Alianza Juvenil, Liberación Popular entre otros.

Durante varios años campeón de Santo Domingo, Tricampeón en  1980 – 1981 – 1982. Bicampeón  en 1985- 1986;  teniendo en sus filas a jugadores como: Quintero, González, Quezada , Márquez, Loor, De la Cueva, Jama, Rosero, Bastidas, Santamaría,  Alava, Calvache, Cornejo, Cedeño, Lugo, Baldeón, Intriago, Peña, Valencia, Velarde, Bedoya, Rivero, Nevarez, Garzón, Arias, Apolo, Bénitez, Calle y otros amigos peloteros que no recuerdo sus nombres,  porque quien escribe estas letras también esta “ viejo”.

Cuantas anécdotas de Patricio Velarde, goleador durante varios años del fútbol de Santo Domingo. No pudo haber tenido la técnica de su hermano Miguel, pero que ganas, que empuje, nunca dio una bola por perdida, se “arrastraba” y la metía. Ejemplo de tenacidad y constancia, que se vio reflejada en la cancha para luego llevarla  a su vida diaria como ejemplo de lucha.  

Era un equipo que llevaba mucha gente al estadio;  sobre todo familiares de los jugadores que los acompañaban permanentemente; para muchos ir a la cancha el domingo  era tan necesario como ir a misa para un cristiano.  Alguna vez construyeron la primera tribuna del Estadio Obando y Pacheco. Con cañas guaduas, y paja toquilla se hicieron una ramada que les cubría del sol.  Destacaba sus cánticos, sus bromas, pero sobre todo su aliento permanente a sus amigos de fútbol. 

No olvidaremos a la señora Juanita Fortty, que siempre ponía sus velitas a las almas para que a los muchachos les vaya bien.  


“YO TE DARE, TE DARE UNA COSA, UNA COSA QUE EMPIEZA CON “A “ 
“ADAC”


ADAC; Campeón de Pichincha

Que gran final, digna de una historia sin precedentes; sobre todo para quienes habían soñado ese título y no lo habían podido conseguir durante 30 años de participación en los torneos locales; y fue el 13 de Enero de 1992 en Sangolquí, en el Estadio General Rumiñahui, ante más de dos mil aficionados que asistieron a la final ADAC – UNIVERSIDAD CATOLICA.

En el partido de ida; El club de Santo Domingo  había derrotado a Universidad Católica  en el Estadio  Obando y Pacheco por el marcador de tres goles a dos. En el partido de vuelta Universidad Católica le ganó uno a cero en la Mitad del mundo.
Toño Pérez (Chileno) era el técnico de ADAC, hombre muy trabajador y estricto , se consideraba pupilo de Dussan Drascovich, veía al fútbol de otra manera, y desde hace 25 años atrás  ya jugaba con línea  de tres defensas centrales, con dos carrileros muy rápidos (Collins Arias y la “muñeca Vera).

La noche anterior a la final,  “concentramos” en el Hotel La Siesta; no podíamos dormir, la ansiedad nos mataba. Salimos rumbo a la Sierra a las 06h00, café con leche, dos panes, mermelada, tortilla de huevo,  un pedazo de queso, plátano y sandía.

En Alóag teníamos a  varios jugadores “mariados”, vomitando todo lo “poco” que habíamos comido. “Inongo” Intriago preparó una agua caliente de hojas verdes para todos los “enfermos” del viaje.
Llegó la hora de la final: camerinos, canilleras, camiseta azul, pantaloneta blanca, medias azules, zapatos de pupo,  masajes, olor a linimento, el grito de la barra del equipo visitante que era mucho más que la de los locales.  

El ADAC alineó de la siguiente manera: “Ñato” Kleber Mendoza en el arco; en la defensa: Gustavo Muguerza , Pablo Veintimilla y Heckel Vega; marcando Arias y Vera; medio campo con Valencia, Saavedra,  Jorge “Manimal” Alcivar; y adelante Bradys Colombón y otros destacados jugadores. Universidad Católica con Francisco Callejas, Guido Toledo y el “Mono” Mauricio García, ganaban al equipo de Santo Domingo al término del primer tiempo por 2 goles a 0. 

Siempre nos preguntamos que nos pasaba; y siempre respondemos que no sabemos. Que el fútbol es cambiante; que cada cual juega como lo siente y que las circunstancias hacen que varíe el resultado.

Un segundo tiempo sensacional, unas ganas inmensas de ser campeón; y el triunfo llegó con dos golazos de Jorge Alcívar, que nos obligaba a jugar dos tiempos suplementarios ante la algarabía de los más de mil hinchas t´sachilas que habían llegado a ver a su equipo  coronarse campeón.

El alargue del partido para los santodomingueños fue determinante, ya que por su extraordinaria condición física no tuvo inconvenientes para convertir dos goles por parte de Bradys Colombón y coronarse campeones de Pichincha por 4 goles a 2.

Hoy, luego de más de 20 años de este triunfo deportivo, vuelvo a expresar desde el fondo de mi corazón, lo mismo que dije el momento de la vuelta olímpica “ Este campeonato se lo dedico a mi abuelo Miguel Velarde, porque él fue el  gestor de este Club deportivo”.

Esa tarde vi a tanta gente llorar y reír al mismo tiempo, que no sabía lo que pasaba.  En medio de alboroto recuerdo el abrazo con Augusto y Carlos  Loor, con Muguerza, Pablito, el Ñato, Manimal, Santamaría, y todos los compañeros. Resulta indescriptible para quien siente fútbol y vive fútbol. Está grabado en mi mente las imágenes de la alegría que brinda un triunfo futbolero.  Todavía palpita el grito en el estadio:

"eme - i : Mi;
 eme - a : Ma
MI MAMA ME AMA,
 TU ÑAÑA TAMBIEN!"


Guido Rubio

Si tenemos que referirnos a fútbol en nuestra provincia y de manera especial en el Club ADAC, hay que destacar el trabajo desinteresado del “Profe” Guido Rubio. Muchas cosas se consiguieron por su perseverancia, por su desprendimiento y por su amor al deporte. De jugador a entrenador y luego a dirigente.

Jugaba de volante de marca, era movedizo, buen pase, movía las piernas rápidamente,  marco algunos goles en el Obando Pacheco, jugó en el equipo de primera hasta cerca de los 40 años , cuando en una tarde fría del mes de Diciembre, la dirigencia del Club “ lo retiro” casi a la fuerza , y le dio el buzo de entrenador del equipo.

Pasaron algunos años, y gracias a su visión futbolera asumió el cargo de Presidente de la Comisión de fútbol y con su esfuerzo económico logró darle fútbol profesional a Santo Domingo. Especial reconocimiento para Fernando Velarde, Guillermo Loor , Patricio Egas,  Victor Paz y Miño  Raúl Enderíca , Mario Carrillo, Raúl López,  Wilson Loor, Patricio Cobos, quienes fueron fundamentales para mantener el ADAC, campeón de fútbol amateur por trece ocasiones.

Los Intercantonales de Pichincha y cada viaje era una enseñanza nueva de familiaridad, de aprendizajes, de compartimiento, de risas, de lloros, de angustias y claro cada viaje también tenía de tarea el ir aprendiendo una barra nueva, coplas o canciones adaptadas con cambio de letras brillantes, que solo el ingenio de ciertos socios lo podían hacer...


Plato de comida “ ADAC”

Sabía usted que un plato típico de Santo Domingo, se llamaba “ADAC”, en homenaje al club deportivo, y a petición de Oswaldo Jaramillo que odiaba las cebollas, y los tomates. Lo vendían única y exclusivamente en el Hotel Victoria, ubicado en la avenida Quito, N.- 105, a pocos pasos del parque Zaracay; puedo decir con orgullo que fue un invento del “ Gordito” Velarde; carne de res gruesa y jugosa, 2 huevos fritos, papas, alverjitas y porción de arroz. Algunos lo podrían comparar con un churrasco; pero tenía una salsa especial de aderezos, salsa china, salsa de tomate, crema de leche que le daba un toque de sabor que obligaba a pedir un pan para “limpiar” el juguito del plato.

Llego el 2005

A los jóvenes entusiastas que en 1962 crearon el club, se les vino los años encima. Muchos de ellos abuelos y bisabuelos, varios viviendo en el exterior, cansados,  otros sin la fuerza anímica y económica para seguir respaldando ideas;  uno que otro todavía con las ganas y empuje para mantener el Club.

Los últimos 10 años encontramos a un Etho Vega Baquero, solo, sin respaldo económico, luchando contra corriente. Sin respuesta al sueño de seguir manteniendo la “Asociación de Amigos Colorados”. Intentando desde cualquier posición darle vida a un club jurídico, al que le ha ido consumiendo el desinterés del paso de los años.

Los hijos, nietos, sobrinos, familiares de la dirigencia que sentó las bases de la mejor institución deportiva de los últimos 50 años, no logramos continuar con la visión de juntarse a través del deporte.

Cierto es que el ADAC NO HA MUERTO,  pero está en estado de coma, y  por ende se encuentran  rondando como gallinazos ciertas instituciones y autoridades que quieren verlo muerto de una vez por todas, para alimentarse de su infraestructura inclusive.

“Para varias generaciones; la de nuestros padres, las de nuestros tíos, los descendientes de nuestros amigos, las nuestras, el ADAC marco sus vidas, nos dejó muchas enseñanzas, nos dejó huella, nos dejó marcadas cosas imborrables de nuestra mente. Recuerdo como si fuese hoy, cuando “Titico”  Pozo, a punto de fallecer, necesitaba cientos de pintas de sangre, y varios amigos y deportistas del club en un gesto único de solidaridad, buscaban gente  y hacían llamados desesperados de ayuda, se acostaban en camillas, se sentaban en la vereda para donar su sangre y salvar un amigo.

ADAC dejo marcada la palabra INTEGRACION;  eso de  no ver estrato social, nos juntamos sin ver el poderío económico de nadie, todos éramos iguales, nadie era más que nadie. Los muchachos de hace 50 años, recibieron el mensaje de que la familia, Dios la impone, pero los amigos se los busca, se los cultiva y se los mantiene para siempre.

En cada una de estas historias, están las de cada uno de nosotros:  este sencillo homenaje a todos los que forjaron el club ADAC: a sus dirigentes, socios, jugadores, hinchada (que sufrió), a las reinas del Club, a los aguateros,  a los “chupa-gratis”, a los kinesiólogos, a los DT, a los metidos, a los enemigos del club, a los árbitros  ( que varias veces le perjudicaron); y a todos quienes respiran aire de deporte así sea en el baño. 

“Los momentos más importantes los compartimos con la familia y con los buenos amigos. Los amigos no nacen como familia, pero terminan siéndolo.”


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En abril 2014, Eckel Vega Velarde. 
Círculo de Periodistas Deportivos del  Ecuador. RP-067

jueves, 5 de junio de 2014

Nuestra Gente: Historias de vida V. "Seguimos llegando"


Seguimos llegando

por: Jessica Carrión


Durante mi vida estudiantil aprendí que santo Domingo es una ciudad muy joven, en la que la mayoría de la población proviene de otros sectores del país. Se me decía que la etapa de crecimiento abrupto había terminado y que se iniciaba una etapa de un crecimiento más bien mesurado. Sin embargo, yo veo que seguimos llegando desde todos los rincones de la patria. Mi propia familia es un ejemplo de eso.
Nací en Cuenca en el año de 1990. Llegue a esta tierra hermosa cuando tenía tres años.  Mis padres se casaron cuando eran aún muy jóvenes; después de tres años de matrimonio tenían ya dos hijas, y se vieron obligados a dejar su ciudad con el único sueño de darnos un futuro mejor. Su nueva tierra fue Santo domingo de los Colorados.
Años más tarde tuve la oportunidad de conocer la ciudad donde nací. Sin duda es una  ciudad muy ordenada, sin embargo, prefiero mi nueva ciudad, por ese calor humano que encuentro en ella y por su rica mezcla entre costa y sierra.

Todas las mañanas nos despertaba un rico olor a café pasado elaborado por mi Madre. Nunca faltó mote en la mesa de mi casa, lo que delataba el origen morlaco de mi familia, pero también había en mi mesa un rico verde asado y nunca faltaba una fritada en la mesa de mi Abuelita, a quien visitaba con frecuencia. En definitiva, mi vida se desarrollaba en medio de diferentes costumbres e identidades.
Pero a mas de las comidas, lo que más me gusta de esta tierra es su calor humano. Cuando mi abuelita salía para hacer sus compras, siempre la acompañábamos. Veía como les sonreía a todos y podía sentir el afecto de todos hacia ella. Eso me hace recordar las palabras de mi padre “saludemos a todos,  sin importar a quien, porque no sabemos si necesiten una sonrisa de nosotros”.

Existen muchas historias de distintas familias que han hecho de esta tierra su hogar.  Quisiera que conozcan a mi Abuelo Juvencio Carrión,  él es oriundo de Nabón un pueblo situado a treinta minutos de la ciudad de Cuenca, en la Provincia del Azuay.
-¿Se siente feliz viviendo aquí? Le pregunto. Con una sonrisa en sus labios me respondió: --Qué más puedo pedir, si esta ciudad me ha dado todo.
-Desde cuando en esta ciudad, Abuelito?
-Recuerdo que llegué en el año 1978. Yo  trabajaba en la construcción de la vía Aloag- Santo Domingo en calidad de operador de maquinaria pesada. Llegué con muchas dudas y un cargamento igual de ilusiones a nuestra primera casa ubicada en las Palmeras manzana 7 casa 9. Al comienzo dejaba a mi familia aquí para irme a cumplir mi trabajo, pero al poco tiempo decidí renunciar a la carretera para convertirme en comerciante.  Mis primeros años los invertí en la venta de productos de primera necesidad. Salíamos a los pueblos cercanos, lunes a la Concordia, martes a Los Bancos, miércoles a Quinindé, jueves La Concordia, viernes hacíamos compras y el Sábado a El Carmen. Domingo descansábamos.  La vida ha sido generosa con nosotros y hemos podido educar a nuestros hijos” termina mi Abuelo.
Hoy que ha acumulado años, está pensando que merece un descanso, por lo que ha decidido comprar una casa pequeña en su Nabón, para irse de cuando en cuando a darse una vuelta y charlar con sus amigos. Lo tienen bien merecido, pienso yo.

Luis Torrico es un argentino que vino por unos días y finalmente se quedó. Él es ahora propietario de las Parrilladas “ Che Luis”. Su historia comienza cuando Jorge Quezada decide  viajar hasta la Argentina de mochilero. Cuando se despedía de su familia, su sobrina Mary Ochoa le recomendó en son de broma que a su regreso trajera un argentino con el que pudiera casarse.

Jorge  cumplió su sueño de conocer esas tierras en donde se paseó lo suficiente. Al emprender su retorno, coincidió que en el asiento contiguo del vehículo que lo traía de regreso, viajaba en calidad de mochilero un muchacho argentino que iba con destino a México, en donde pensaba asistir al mundial de fútbol del 86 y alentar a su selección. Llegaron juntos hasta Quito en donde Jorge, como buen anfitrión, le extendió una invitación para que se desvíe por un momento de su ruta y pase conociendo Santo Domingo. Llegaron a casa de la familia Ochoa que era en donde vivía Jorge. Apenas llegados, se dirigió a su sobrina:
-Me pediste que trajera un Argentino para casarte y yo cumplo mi encargo.
Luis  estaba sonrojado, pero Mary estaba roja como un tomate, según afirma Jorge. Luis interviene en el diálogo para recordar:
-Esa familia resultó un encanto y yo no dejaba pasar ninguna oportunidad sin acercarme a Mary, una joven de apenas 17 años, yo ya tenía veintisiete, pero muy guapa y con una forma de ser que logró moverme el piso apenas la conocí. Era indudable que la broma del matrimonio había marcado nuestra amistad.
-Hice unas vueltas por Santo Domingo, continúa, hasta que llegó el momento de seguir mi viaje. Decidí ir a Quito a hacer unos papeles y volver en un par de días para despedirme. Me esperaba México en donde tenía una cita con Maradona a la que no quería dejar de asistir. 

A mi regreso sucedió algo grave. En un exceso de generosidad, la mamá de Mary metió mi ropa en la lavadora, con tan mala suerte que incluyó mi dinero, mi pasaporte y otros documentos personales que quedaron inutilizados. Este  incidente me obligó a quedarme mucho tiempo más del que había pensado, por lo que decidí renunciar a México, ponerme a trabajar para poder reunir lo que necesitaba y regresar a mi país. Ahora tenía que conformarme con ver el mundial por televisión.

Después de un año en la ciudad Colorada, ocupándose en lo que más podía, Luis alcanzo a reunir el dinero que necesitaba para su regreso a su Buenos Aires querido.  Resultaba mejor el itinerario por Bogotá, así que emprendió viaje hacia el país del norte. Una vez allá y faltando pocas horas para abordar el avión, no pudo más con su pena y decidió hacerle caso a su corazón que le gritaba  que no vaya a Buenos Aires, que su lugar estaba en Santo Domingo.
-Allí tomé la decisión más importante en mi vida. Regresé a Santo Domingo y le propuse matrimonio. Me casé con ella y desde ese día no hemos dejado de trabajar juntos para poder darles a nuestros dos hijos lo mejor. Nunca pensé en dedicarme a hacer parrilladas o a cocinar, todo lo que sabía de cocina era lo que había aprendido de mi padre, que en muchas ocasiones cocinaba en nuestra casa. Pero a pesar de todo esto no me dio miedo emprender mi negocio; iniciamos vendiendo pinchos y a medida que pasaba el tiempo nos dimos cuenta que la acogida de nuestros clientes iba creciendo, por lo que después de vender la casa que habíamos obtenido con mucho sacrificio, construimos el local en donde en la actualidad funciona la Parrillada “Che Luis”.

Luis y Mary conforman una linda pareja que ha tenido éxito en el negocio. Con toda seguridad habrán tenido que vencer muchos obstáculos, pero es indudable que con esfuerzo y dedicación, han logrado levantar un prestigio a nivel local y nacional.
-Creo que he sido bendecido siempre en mi vida, me siento muy feliz porque logré tener la familia que siempre soñé. Hasta ahora no puedo establecer si el lavado de mis billetes fue una medida deliberada de mi suegra o efectivamente fue un accidente. En todo caso, le agradezco por haberme proporcionado tanta felicidad,  nos dice Luis Torrico, con una amplia sonrisa.

Reflexiono sobre mi entorno familiar y corroboro lo que decíamos al comienzo; este pueblo sigue creciendo cada vez más porque seguimos llegando compatriotas de todo lado. Solo en mi círculo encuentro a personas de Santo Domingo, de Cuenca, de Nabón, de Quito, de Manabí y hasta de Argentina. En este grupo destacan mis dos hijas que orgullosamente nacieron en esta ciudad, llena de abundante vegetación pero sobre todo de personas amables. Ellas constituyen la minoría por su lugar de nacimiento, aunque cada vez los Santo Domingueños somos más, porque cada vez somos más los que habiendo nacido en otros lados, acogemos a esta tierra como nuestra.  Unos tuvieron la suerte de nacer aquí, yo en cambio he decidido que aquí está mi hogar, por convicción personal, no por casualidades del destino. Cuenca me tendrá que seguir esperando.


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En Mayo 2014, JC.