lunes, 24 de octubre de 2016

Hábitat Santo Domingo

por: Víctor Hugo Torres Egas

Quito fue la sede de uno de los eventos más importantes que se pueden dar en términos de reflexión sobre las circunstancias en las que se desenvuelve la humanidad, avocada a vivir en ciudades. Las relaciones que se generan entre los derechos humanos y los de la naturaleza estuvieron en la óptica de miles de personas, ya del sector oficial, ya de las universidades y de gremios afines. Las inquietudes surgidas del evento van a ser el referente durante los próximos veinte años.

A las viejas preocupaciones de cómo enfrentar la dotación de servicios básicos, se añaden nuevos conceptos como el derecho a la ciudad, que encierra aspiraciones que se refieren a la necesidad de hacer más humana la vida en grandes concentraciones, que tiene que ver con conceptos más complejos, como el empleo, la radicalización de la democracia, la movilidad, la resilencia, el relacionamiento con el Estado central y en general, el involucramiento de la sociedad en la toma de decisiones. Para que esto se cumpla, es evidente la necesidad de cambios profundos en la sociedad en general, y en la estructuración de los Gobiernos locales, en particular.

A partir de las conclusiones de Quito, sería interesante que Santo Domingo promueva una jornada de reflexión sobre su futuro inmediato.  Compartimos con Quinindé y El Carmen el hecho histórico que nacimos de la montaña a la vida jurídica justamente un mismo día de hace cincuenta años, medida política que rompió la unidad del territorio que incluye La Concordia, Puerto Quito, Pedro Vicente y Los Bancos.  Subsiste la Región?   Valdría la pena un esfuerzo por pensarnos en conjunto? Parece oportuno reflexionar sobre nuestra problemática, tan distinta a las de las mega ciudades;  tenemos nuestra propia realidad sobre la que hay que proyectar nuestro futuro. Allí hay un reto.

Artículo publicado en diario La Hora Ecuador Santo Domingo 24.10.2016

lunes, 17 de octubre de 2016

Apuntes históricos

por: Víctor Hugo Torres Egas
La lectura de las obras de Patricio Velarde ayuda a ver el panorama de nuestra historia.  
La Ley de División Territorial promulgada en la etapa republicana corresponde al 29 de Mayo de 1861. En dicha Ley, Santo Domingo aparece como Parroquia rural del Cantón Quito, Provincia de Pichincha y de allí adoptamos el nombre de una de nuestras principales calles, para recordar nuestro nacimiento como parroquia. En 1883 el Gobierno incorpora nuestro territorio al naciente  Cantón Mejía. Como es de suponer, para esos años,  físicamente el centro poblado era incipiente, lo que justifica el hecho de que el Cantón Mejía adopte una medida administrativa para establecer “oficialmente” la parroquia, para lo que el 6 de Noviembre de 1899, el Gobernador de Pichincha da lectura de un Acta en la que establece los lineamientos de lo que será la estructura urbana, hecho que lo hemos adoptado como de fundación Colona de la parroquia.
A partir de 1900 la paz de la montaña se altera con la presencia de caucheros; el anuncio de la construcción del ferrocarril y de otras carreteras aumenta la expectativa sobre tierras baldías, lo que explica la presencia de importantes personalidades de la vida política, especialmente de Quito, en calidad de posesionarios de fincas.

En 1944 regresamos al Cantón Quito. Desde 1957 hasta 1962 nuestro territorio ya fue objeto de un proyecto de colonización por iniciativa del Gobierno nacional. En 1964 se da inicio al proyecto de Colonización financiado por el BID. En diciembre de 1966 se desata un conflicto con Manabí que se resuelve con la Cantonización de las dos parroquias, aprobada el 10 de Enero siguiente, pero rechazada por la población. En Mayo acepta el pueblo dicha medida, en Junio la aprueba la Asamblea y se hace oficial el 3 de julio. 

Artículo publicado en diario La Hora Ecuador Santo Domingo 17.10.2016

martes, 11 de octubre de 2016

Importante aniversario

por: Arq. Víctor Hugo Torres
El próximo 30 de Octubre se cumplen cincuenta años de que un grupo de ecuatorianos se presentaran ante la opinión pública nacional para exponerle una idea “peregrina”: erigir a Provincia el territorio de colonización.

La paz de la pequeña parroquia se rompe a partir de 1957. En 1964 se inició el Proyecto de Colonización financiado por el BID y paralelamente, los ecuatorianos de todos los rincones de la patria,  empezaron a poner sus ojos en Santo Domingo. Todo sucedía muy rápido. La gente venía a la ciudad y no había donde alojarse, las personas se disputaban la ubicación de las tierras, el estado no contaba con la institucionalidad suficiente. En ese contexto, coincide que el BID  plantea una evaluación del impacto de su Proyecto, para lo que organiza un Seminario. El evento concluye recomendando una administración autónoma de la zona, para lo que propone el CREDES, como un organismo descentralizado, al estilo Predesur de Loja.

Publicación en diario El Comercio, diciembre 6 de 1966.
Tomado del libro La provincialización: hechos y personajes, 2008

Un grupo se dedica a darle forma a la idea, pero concluyen en que es preferible un objetivo en el que no se dependa de otros, por lo que se proponen luchar por la Provincialización.

El 30 de octubre de 1966 se crea el Comité de Provincialización de Santo Domingo, cuyo directorio quedó integrado de la siguiente manera:

Presidente, Hólger Polanco; Vice  Presidente. Ramón Cherrez;  Secretario, Gustavo Von Lippke; Tesorero, Kléber Paz y Miño; Coordinador General, Gustavo Izurieta.
En calidad de Vocales fueron designados Galo Luzuriaga; César Fernández; José Jervis; Piedad Alvarez; Rosa Vela; Holger Velasteguí; Miguel Velarde; Mario Naranjo; Marcelo Pascuini.
La Comisión de Propaganda fue integrada por Padre Jorge Iturralde; Padre Humberto Benalcázar; Roberto Bermúdez; Jorge Miño; Víctor Lara; Timoleón López; César Riera; Ángel Guerrero.
Como Presidentes Honorarios fueron designados Antonio Granda Centeno y Alfredo Pérez Chiriboga.

Ellos son los pioneros.

Artículo publicado en diario La Hora Ecuador Santo Domingo 09.10.2016

lunes, 3 de octubre de 2016

Lilo Linke

por: Arq. Víctor Hugo Torres

En 1956 la periodista alemana Lilo Linke recorría el país. En cumplimiento de su trabajo, se detuvo unos días en estas tierras. De lo que observó en la pequeña población hacía reportajes que los publicó diario El Comercio. La recopilación de esos reportajes, 39 en total, ha sido compilada por el investigador Patricio Velarde y publicada en forma de libro con el auspicio del Gobierno de la Provincia. Sin duda, es un aporte al esfuerzo por reconstruir la historia local. Su lectura permite   revivir el ambiente de la época, conocer hechos interesantes y rescatar nombres de actores hasta ahora ignorados por la gran mayoría.

El miércoles 14 de Marzo de 1956, una Crónica de Lilo Linke da cuenta del progreso de la pequeña parroquia. Confiesa que había pasado por este lugar dos años antes, y que sufrió un desengaño. Santo Domingo estaba rodeada de un prestigio como un centro poblado emergente, ejemplo del país, pero se encontró con unparque que lo describe como  “una gran pradera, con un montón de piedras en un rincón” El pueblo en si, no era sino 20 casas alrededor de la plazo, la mayoría de madera. 

Fuente de la imágen: video de la University of Pennsylvania, Museum of Archaeology and Anthropology (Penn Museum). El video registra un viaje de Quito a Santo Domingo de los Colorados por el camino de Chiriboga en 1949 y posible de ver aquí.


Volver a los dos años le causa una profunda impresión. ¡Cómo ha cambiado todo esto!, se dice. Tiene palabras de reconocimiento para la nueva imagen del parque, reconstruido por iniciativa del Municipio de Quito, que envió una persona para que asuma exclusivamente la tarea de mantenerlo. Los pobladores colaboraron en mingas y su aporte en especies vegetales no se hizo esperar, muchas traídas desde los lugares de procedencia de las distintas colonias de residentes. El Sr. Manuel Vargas, encargado del parque, escribió sobre el césped, con “patas de paloma” el nombre del parque Joaquín Zaracay. El club Trotamundos empezó la recolección de fondos para construir un monumento.

Artículo publicado en diario La Hora Ecuador Santo Domingo 03.10.2016

lunes, 19 de septiembre de 2016

Nuevas necesidades

por: Arq. Víctor Hugo Torres


Al empezar la década de los ochenta, la ciudad tenía noventa mil habitantes ubicados máximo hasta el anillo vial. Los By Pass estaban lejos; la avenida Chone era un camino tortuoso, por el que transitaban muy pocos carros. 

Tener una línea telefónica era casi un privilegio. Como habían tan pocas, había que distribuirlas estratégicamente lo que obligaba a recibir llamadas donde el vecino, quien, según el humor del momento daba paso a la llamada. La energía eléctrica sufría frecuentes cortes lo que motivaba permanentes reclamos contra nuestra Cooperativa de Electrificación.

En los primeros años de los noventa se ubica el punto de partida de cambios acelerados. Entró en servicio el sistema interconectado, y en cuanto a comunicaciones, la ampliación de las redes fue notable, al tiempo que la población crecía a un ritmo acelerado. Ya no era necesario ir a hacer cola en el IETEL para solicitar una llamada, ya había disponibilidad de líneas por lo que se difundió su uso en hogares y oficinas.

La realidad actual es diferente. Con la aparición del celular, los teléfonos convencionales prácticamente pasan desapercibidos. Ahora nos parece que la imagen que traslada su presencia en la ciudad ha cambiado de una cosa importante a una contaminación visual. Muchos claman por la desaparición de los desagradables “tallarines” que cruzan las calles de la ciudad y proponen cables subterráneos. El Puyo es una ciudad que ha creado una empresa pública de ductería, apuntando a que dentro de poco, todos los servicios que requieran cables sean retirados de los postes y se conduzcan por los ductos municipales, a quien deben pagar un arriendo. La reconstrucción de Portoviejo, Manta, Pedernales incluye una política en ese sentido, para lo que se han destinado 200 millones. Es claro que terminó una etapa  y aparecen nuevas necesidades.


Artículo publicado en diario La Hora Ecuador Santo Domingo 19.09.2016

Mesas de diálogo

por: Arq. Víctor Hugo Torres



Progresar es renovarse gritaba Unamuno desde su tribuna, frase que los Españoles la adaptaron a renovarse o morir cuando sintieron que era necesario emular a los vecinos. Hay que saber tomarle el pulso a la historia, decía un político venezolano, haciendo referencia a que las ideas tienen un momento para que se concreten; ni antes ni después. Parece que ambas frases tienen vigencia en los momentos que vive nuestro Cantón, cuando estamos a punto de cumplir  cincuenta años de vida político administrativa. El sentido común y la madurez adquirida en el tiempo transcurrido, recomiendan que hagamos una seria evaluación de lo actuado, pero también ponernos de acuerdo en los nuevos objetivos que nos proponemos alcanzar en los próximos cincuenta años.

Es conveniente aceptar que se hizo lo que se pudo en las circunstancias que se vivieron, pero con la misma claridad aceptar que los tiempos han cambiado y que es necesario renovarnos.
La vida diaria nos ha conducido a que cada quien se preocupe por su parcela, lo que significa que nadie vea el conjunto del problema. No es verdad que la suma de lo que haga cada gobierno local, cada Ministerio o cada institución, nos conduzca al progreso, sin que alguien fije el norte por donde debemos transitar. Ese norte tiene que ser construido con la participación de la ciudadanía.

Este aniversario nos brinda la oportunidad de proponer un dialogo abierto, que podría ser promovido por un Observatorio o por una Junta Cívica, con la idea de debatir los proyectos del PDOT, apuntando a que sean conocidos y en la medida en que solucionen los problemas puedan ser defendidos por todos de las veleidades de la política. Esa parecería una tarea nata para el gremio de arquitectos. ¿Será que pueden salir de su zona de confort? 


Artículo publicado en diario La Hora Ecuador Santo Domingo 12.09.2016

lunes, 5 de septiembre de 2016

Plan Piloto

Hasta los albores del siglo veinte, los Tsachilas vivían como amos y señores de la región selvática de esta parte del país. Esa monotonía se rompía con las visitas que recibían como consecuencia de la  fama que adquirieron sobre su capacidad para curar enfermedades que la medicina tradicional no podía. Al poco tiempo asomaron los caucheros que se introdujeron al corazón mismo de la selva con lo que se inicia la presencia permanente de otros grupos humanos.

Corrían los años cuarenta del siglo pasado cuando en las esferas del gobierno de turno se empieza a escuchar criterios sobre la conveniencia de que el país cuente con una política de ocupación de este territorio. Como pasa siempre, para que se concrete una idea debe transcurrir un tiempo y le corresponde al Gobierno de Camilo Ponce poner en ejecución un Plan Piloto de Colonización, que contó con recursos provenientes del  BID. El plan Piloto se aplicó en un polígono que ocupaba tierras de Esmeraldas, Manabí y Pichincha, así como en la parte del Oriente Ecuatoriano.

Con el apoyo logístico del Ejército, se construyeron los centros operativos en cada sector. Cada uno de ellos contenía un dispensario médico, una sala de capacitaciones, una capilla, y oficinas administrativas, ubicadas alrededor de una plaza. Pasan los tiempos y el proceso nos conduce a lo que hoy tenemos, en términos de ocupación del territorio. Hoy una parroquia rural se asienta sobre lo que fueran las oficinas de un ambicioso proyecto en cada región, acá se denomina Plan Piloto, en el Oriente El Proyecto.

Tal vez sea un despropósito sugerir a estas alturas del recorrido, proponernos repensar en esos nombres, para re bautizarlos con nombres más apegados al desarrollo del proceso, antes que a la idea inicial.  Que dirá la gente de Plan Piloto?

por: Arq. Víctor Hugo Torres

@torresegas

 

Artículo publicado originalmente en diario La Hora Ecuador Santo Domingo 05.09.2016