lunes, 16 de mayo de 2011

Rompamos el maleficio

Tomado del Diario La Hora del viernes, 29 de abril del 2011

Por Ana Vera

Rompamos el maleficio

Tal pareciera un hechizo. Un conjunto de prácticas mágicas obscuras que han marcado el destino de Santo Domingo para que su historia no sea otra que la de administraciones corruptas con carencias graves de honestidad y sensibilidad social.

Esa especie de conjuro ha hecho también que estos malos administradores municipales salgan ilesos e impunes ante las denuncias contra ellos presentadas y sino recordemos a Gallo y a la desproporcionada ola de invasiones; a Paz y Miño y los contratos vinculados; a Velasteguí y su elefante blanco, Toachi-Pilatón, por mencionar unos casos.

Esa magia negra poderosa contra la impunidad, ha garantizado y permitido el lucro de administradores municipales y su séquito de alza manos. Ante esta ausencia de castigo hemos sido testigos de una administración de justicia débil y corruptible.

Sin lugar a dudas las pócimas de la sensibilidad social y priorización de obras fueron robadas en el maleficio a cambio de estas se colocó otra más rápida y efectiva: “embellecimiento”, de la ciudad. Veamos un ejemplo.

Remodelación del Recinto Ferial, un millón veinte y tres mil trescientos cincuenta y seis dólares. ¿Cuánto hubiéramos podido hacer con tal cantidad de dinero?. Para empezar, solo con la mitad de esa cifra habríamos construido un albergue para mujeres y sus hijos víctimas de violencia con capacidad para 45 personas, que tanta falta hace en Santo Domingo. Y con la otra parte hubiéramos garantizado su funcionamiento por un año.

Ante la desproporcionada cantidad que se invierte en obras municipales me queda una duda: ¿Realmente las obras contratadas justifican la cantidad de dinero que se pinta elegante en los rótulos municipales?. Cada quien juzgue por lo que ve…

Nuestros administradores municipales han perdido la fórmula de la honestidad y sensibilidad social que permitiría romper este conjuro. Nosotros podemos sino encontrar la pócima al menos hacer otra.

Hagamos todos un pacto ciudadano por Santo Domingo. Diciéndo: ¡basta ya¡ : ¡no más corrupción¡. Exigiendo presupuestos más transparentes y participativos; la priorización de obras y servicios de calidad. No permitiendo el festín de los recursos que podrían transformarse en obras para la ciudad.